• La máscara

    Lisa quería hacer una fiesta de Halloween en su casa, y habló con su mamá. Preguntó, “Mamá, ¿puedo hacer una fiesta de Halloween?” 

    Su madre contestó, “Sí, está bien. Pero no puedes hacer la fiesta el jueves porque tienes clases al día siguiente. ¿Cuándo quieres hacer la fiesta?” 

    Lisa dijo, “¿Está bien si hago la fiesta el sábado?”  

    La mamá de Lisa dijo que no había problema, y Lisa estaba contenta. El viernes llamó a su amiga Eva. “Voy a hacer una fiesta de Halloween en mi casa mañana. ¿Quieres ir? Una cosa más: Tienes que llevar la máscara de un animal.”

    Eva contestó, “Muy bien. Gracias por la invitación. Voy a la fiesta.” El animal favorito de Eva era el unicornio, y ella salió para buscar una máscara. Fue a Party City. Cuando llegó a Party City, miró, y había muchas máscaras. Había máscaras de piratas y de fantasmas. Había máscaras de elefantes y de pingüinos. Eva buscaba, pero no encontró una máscara de unicornio. Un chico estaba en Party City. Era alto y tenía pelo corto. Eva le preguntó, “¿Trabajas aquí?”

    El chico contestó, “Sí, trabajo aquí. ¿Qué necesitas?”

    Eva dijo, “Necesito una máscara de unicornio. ¿Hay?”

    El chico contestó, “Lo siento. No tengo una máscara de unicornio.”

    Eva preguntó, “¿Sabes dónde hay una máscara de unicornio?”

    El chico dijo que no sabía. Eva dijo, “Gracias,” y salió. “¿Qué voy a hacer ahora? La máscara que yo quiero no estaba en Party City. ¿Adónde puedo ir? Pienso que hay máscaras en Dollar General.” 

    Ella fue a Dollar General. Había muchas máscaras en Dollar General. Había máscaras de zombis y de vampiros. Había máscaras de perros y de leones. Eva miró, pero no vio una máscara de unicornio. Había una chica con pelo castaño, y Eva le preguntó, “¿Trabajas aquí?”  

    La chica contestó, “No trabajo aquí. Tengo que comprar un cuaderno para mi clase de matemáticas y quiero encontrar un cuaderno con una foto de Lionel Messi. ¿Hay?”

    Eva contestó, “No sé.” Vio otra chica pelirroja, y le preguntó, “¿Trabajas aquí?”

    La chica contestó, “Sí. ¿Qué buscas?”

    Eva dijo, “Quiero ir a una fiesta de Halloween mañana, y necesito llevar una máscara de un animal. ¿Tienes una máscara de unicornio? Es mi animal favorito.”

    La chica dijo, “Lo siento. Había máscaras de unicornio ayer, pero hoy no hay.”

    Eva dijo, “Gracias,” y salió. Estaba preocupada. ¿Qué podía hacer ahora? Fue a Wal-Mart. Había muchas máscaras en Wal-Mart. Había máscaras de gatos, y de cebras, y de hipopótamos. Buscaba pero no encontró una máscara de unicornio. Vio un chico alto y rubio, y le preguntó, “¿Trabajas aquí?”

    El chico dijo, “No trabajo aquí. Quiero comprar una foto de Michael Jackson para el cumpleaños de mi mamá. ¿Hay?” 

    Eva contestó, “No sé.” Vio otro chico bajo y guapo, y le preguntó, “¿Trabajas aquí?”

    Él contestó, “Sí. ¿Cómo te puedo ayudar?”

    Eva dijo, “Quiero comprar una máscara de unicornio. ¿Tienes una?”

    El chico dijo, “Lo siento. No tengo una máscara de unicornio, pero tengo una idea. Tengo una máscara de cebra y una de caballo. ¿Cuál te gusta más? Si compras una máscara de cebra o de caballo, y si compras pintura blanca, puedes hacer una máscara de unicornio en casa.”

    Eva dijo, “Es una idea excelente. Sí, puedo comprar la máscara de cebra y hacer una máscara de unicornio en casa. Gracias. Ahora estoy contenta, y puedo ir a la fiesta mañana.”